FIESTA DEL SANTO CURA BROCHERO
Los fieles llevan en andas la imagen del Santo Cura Brochero.
SÁBADO 16 DE OTUBRE DE 2016

HOMILÍA MONSEÑOR GABRIEL BARBA

                Qué bueno es celebrar la Misa, aquí, junto al Santo Cura Brochero…!

 La primera Misa que podemos celebrar donde vamos a nombrarlo a “Santo Cura Brochero”; nos vamos a tener que acostumbrar y nos va a costar muy poco acostumbrarnos llamarlo Santo.

                La Lectura de hoy, sobre todo la del Antiguo Testamento y el Evangelio, nos meten en el tema de la oración. La Primera Lectura nos hace un relato fácil de visualizar, ver a Moisés rezando con los brazos en alto y decía que cuando bajaba los brazos perdían en la batalla y, cuando Moisés levantaba los brazos, vencían en la batalla… pero, claro, una cosa fácil es estar un ratito con los brazos en alto y otra cosa es estar muchas horas, cosa que no podía. Al cansarse bajaba los brazos y perdían en la batalla. Entonces, dice el autor del texto: “se sienta Moisés sobre una piedra y recibe la ayuda de Aarón y Hur que le sostienen los brazos”.

                Y Moisés ¿qué nos está diciendo con este texto?: ¡Ya no reza solo! ¡Ya no está solo en la oración sino que, está apoyado por quienes le sostenían los brazos! Nos habla de una oración compartida, nos habla de un caminar juntos en la oración. Nos habla de un caminar juntos en la intercesión (Moisés estaba intercediendo por su pueblo ante Dios y por la oración de Moisés el pueblo vencía) pero, no podía solo, y por eso que necesitaba ser ayudado. Por eso se dejó ayudar, y la oración tuvo otra fuerza. Me hace acordar esto al Evangelio cuando dice Jesús “donde dos o más estén reunidos en Mi Nombre Yo estaré en medio de ustedes”…

                También un encuentro con Dios que no se logra solo, “donde dos o más estén reunidos en mi nombre Yo estaré en medio de ustedes”. Nuestro camino de fe, nuestro crecimiento en la fe, nuestro camino como cristianos, siempre tiene que ser Eclesial, siempre. Somos un Pueblo que camina, era el Pueblo de Israel que iba tras Moisés. Es la Iglesia, nuevo Israel, que cimentada en los apóstoles seguimos los pasos de Jesús. Nunca solos. “Vayan de dos en dos, y Yo estaré en medio de ustedes”. El Evangelio le pone otro acento más al tema de la oración y es: LA INSISTENCIA, LA PERSEVERANCIA. Como una viuda que se impone ante un juez injusto, dice el Evangelio, que no le importaba ni la gente, ni le tenía miedo a Dios pero, termina atendiendo a esta señora por la INSISTENCIA, y lo logra por la PERSEVERANCIA. Y esta es otra de las claves de lo que debe ser nuestra oración. Nuestra oración no tiene que ser para un momento de necesidad (acudir a Dios porque estamos desesperados…), nuestra oración tiene que ser siempre, en todo momento. Y, habrá momentos de dolor, y habrá momentos de extrema necesidad, y habrá momentos de acción de gracias pero, todos los días tenemos que rezar, todos los días tenemos que aprender a ponernos en presencia de Dios y, desde este concepto que nos marca las Lecturas: no solos. Somos un Pueblo que camina…, somos una Iglesia que camina junta tras los pasos de Jesús…

                Con este marco de esta Lectura de este día domingo, hoy nosotros sí podemos decir que nuestra oración es de acción de gracias por la Santidad de vida del Cura Brochero que, hoy ha sido reconocida para que ya esté en los altares y pueda ser venerado en el mundo entero. Hoy el Santo Cura Brochero es presentado por el Papa Francisco, al mundo entero reconocido como Santo. ¿Qué es lo que se reconoce? Lo que hizo: su obra. Un hombre que temió a Dios, un hombre que fue un buen hijo de Dios. Un hombre que no tuvo miedo, un hombre que fue perseverante, un hombre de oración. Brochero nos enseña a rezar el Rosario con su ejemplo, con su amor a María, con su ejemplo. No decía que había que rezar el Rosario…, lo rezaba…! No decía que había que hacer obras…, las hacía….! No decía que había que ser misericordioso…, lo era….! Y la vida de Brochero, como la de todos los Santos, no debe haber sido nada fácil; siempre imponerse ante los problemas, no dejarse vencer por la tentación de la comodidad y buscó el bien, no solamente de los que venían a Misa o de los que buscaba para que fueran a  hacer los Retiros Espirituales, herramienta tan importante que utilizó él para evangelizar esa zona de Traslasierra, (llevar a todos a vivir una experiencia profunda de Dios en los Retiros Espirituales), aparte de toda esta obra hacia adentro de la Iglesia, Brochero fue un hombre del pueblo que le preocupaba la gente más allá de si era católica practicante o no. le preocupaba el bien de la comunidad, por eso hizo caminos, por eso bregó por el ferrocarril, por eso intercedió para ver si lograban poner un banco para que se beneficiaran los productores del lugar, y realmente trabajó por su gente.

                Jesús, al final de la vida, entregó todo, y entregó su vida en la Cruz. Así fue el final de la vida de Jesús. El final de la vida de Brochero también fue parecido al de Jesús. Y Brochero tuvo una cruz muy grande al final de su vida, y era que nadie se quería acercar a él. Él que fue tan querido…, hasta los más cercanos, los que más lo querían se alejaron porque tenían miedo de contagiarse de la lepra, porque tenían miedo de mancharse con esa piel impura que tenía él. Ya no era tan bien visto…, olía mal…, ya no era atractivo…; como habrá sido el final de Jesús en la Cruz… Nada atractiva fue la cruz de Jesús…, todos salieron corriendo, solo muy pocos quedaron cerca: María, el discípulo al que Jesús amaba…, solo ellos al pie de la Cruz. Y Brochero también se pareció a Jesús en eso. La soledad de la entrega y, sin embargo, no renegó, y supo sufrir el dolor y, también ahí, fue fiel, hasta el final…! Y amó a los suyos dándoles la vida hasta el final y ofreciendo, sin quejarse, esa enfermedad que Dios le había dado.

                Cuando nosotros miramos a los Santos, a lo mejor, los recordamos con mucha poesía, con mucha elegancia… el final de Brochero no fue ni elegante ni poético. Fue doloroso, fue solitario, fue marcado por la cruz…, ahí es donde Brochero nos demuestra la verdadera fidelidad. Fue fiel hasta el final…!

                Pidámosle que también nosotros, desde cada uno de nuestros lugares, desde nuestras propias vocaciones siempre seamos fieles a Dios. Y, no necesariamente las cosas nos tienen que salir como nosotros queremos; seguramente Brochero, en su vejez hubiera querido estar rodeado de amigos y demás pero, no fue ese lugar y, sin embargo Brochero, se entregó hasta el final.

                Que busquemos entonces, en cada momento de nuestra vida, en primer lugar servir a Dios, hacer la Voluntad de Dios, y ser fieles a lo que Dios nos vaya pidiendo, sabiendo que Dios nunca, nunca nos va a abandonar.

                Con esta entrega silenciosa que tuvo Brochero, que también nosotros, silenciosamente desde cada uno de nuestros lugares, seamos fieles servidores de Dios a nuestros hermanos.

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